A principios de los años noventa SALICO desarrolló un nuevo concepto de apilador que cambió por completo la tecnología de apilado de chapas con superficies y bordes delicados. Se le llamó apilado de “inercia cero” o “start-stop”, en contraposición con la tecnología basada en la caída parabólica de las chapas imperante hasta entonces.

Basada en el aumento de la velocidad de las chapas por pasos, permite separarlas después del corte a alta velocidad y de esta manera, tener el tiempo suficiente para detener completamente el movimiento en el interior de la apiladora y justo encima de la estación de apilado, soportadas por correas motorizadas y bajo las que se disponen imanes electropermanentes. En ese momento, con la chapa situada en la parte superior de la estación de apilado y completamente detenida, se desactivan los imanes para apilarse correctamente, sin inercia y sin ningún riesgo de daño de las superficies o los bordes.

Este principio de funcionamiento se aplica actualmente con chapas de acero al carbono desde de 0,2 a 6 mm de espesor.